Soy una mujer que ha tenido que reconstruirse muchas veces. Durante años sentí que vivía a medias, cargando con emociones que no sabía qué hacer con ellas, patrones que se repetían y un cansancio interno que no tenía nombre. Pasé por momentos en los que me perdí, en los que mi cuerpo hablaba con síntomas que no entendía y en los que sentía que algo dentro de mí pedía una forma diferente de vivir.
Mi camino empezó precisamente ahí: en ese punto en el que ya no podía seguir como estaba. Empecé a buscar respuestas, a mirar mi historia con sinceridad y a entender que muchas de mis decisiones venían de heridas profundas que desconocía. Aprendí a escucharme, a reconocer lo que me dolía, a soltar lo que pesaba y a dejar de luchar contra mí misma.
A lo largo de este proceso descubrí que mi sensibilidad, lejos de ser una debilidad, era una brújula. Había aprendido a no escuchar mi intuición y entendí lo importante que es, porque es mi guía. Y que todo lo que me había hecho caer también me llevaba hacia mi propósito: comprender cómo funciona mi mundo interno, mi cuerpo y cómo cada persona puede volver a sentirse en su centro cuando logra ordenar su historia.
Durante 32 años me hice la fuerte y reprimí lo que sentía. Hoy sé que ser vulnerable es una fortaleza, y elijo ser yo, no un patrón que se repite.
De ese camino nació mi vocación. Sé la soledad que se siente cuando todo se tambalea, y desde ahí te acompaño. Llevo seis años dedicándome a esto, formada en coaching, PNL, biodescodificación, psicología transpersonal y astrología psicológica.